No se vive de sueños, de ilusiones, falsas verdades que nos creémos para sentirnos mejor, ilusiones. Pero a todos nos encanta vivir en la mentira, vivir creyendo que algo pasará, aún sabiendo que ésto es imposible, porque así somos felices, viviendo una mentira, soñando, creyendo.
No es que tener buenas expectativas sea malo, pero dejamos de ser realistas para solo convertirnos en soñadores, dopados por la esperanza vacía de que todo mejorará, aún sabiendo que éso puede que no suceda.