Más que el cielo las estrellas, más que el viento el sol, el sol al cielo, la luna al son.
Cuando todo es frío, cuando duele, en la humedad del pensamiento al pensar en él, en la tibieza del ser, del aquí.
En el lugar especial, en ninguno en especial, en mis noches más nocturnas, crepitando en mí.
Al unirse, al estar, al soñar, al amar.
24 de septiembre de 2014
No duermo así
16 de marzo de 2014
Él
Quién habría de imaginarlo,
si ni pensaba yo entenderle,
mas quedarse el quisiere,
¿yo impedirle?, yo no puedo.
Sin embargo el tiempo ha pasado,
las cosas no han cambiado,
muy atrás miro al pasado,
lo que se fué se volvió al viento.
Ya no hay miedo, no hay dolor,
ya no hay imaginación,
quién diría, más que yo,
lo que veo, más color.
El espejo ya no sigo,
mi reflejo ya soy yo,
no al aquel titiritero,
no aquel vil cracordeón.
No podría olvidarle,
pues cada día lo veo,
junto a mí, él es mi sello,
mi revelación.
si ni pensaba yo entenderle,
mas quedarse el quisiere,
¿yo impedirle?, yo no puedo.
Sin embargo el tiempo ha pasado,
las cosas no han cambiado,
muy atrás miro al pasado,
lo que se fué se volvió al viento.
Ya no hay miedo, no hay dolor,
ya no hay imaginación,
quién diría, más que yo,
lo que veo, más color.
El espejo ya no sigo,
mi reflejo ya soy yo,
no al aquel titiritero,
no aquel vil cracordeón.
No podría olvidarle,
pues cada día lo veo,
junto a mí, él es mi sello,
mi revelación.
Escapar
Pensamientos que me sofocan,
cada luna en su mirar,
cada noche me sofoca,
sin quererlo y ni intentar.
Pues cada que miro su ojo lo siento,
cada que mira mi alma lo veo,
no puedo evitarlo, siendo sincero,
me estoy volviendo loco por dentro.
No puedo olvidarlo, me revuelve,
no puedo encontrarlo, me dice,
si es que lo dice, si es libre, si es cierto.
Pues me miente en cada viento,
cual susurro me atormenta,
cuyo nombre no pronuncian,
ni el valor que ahora siento.
Impredecible, lo sabía,
mas no podría predecirle,
cual súbitas sus maneras,
tan terrible lo invisible.
cada luna en su mirar,
cada noche me sofoca,
sin quererlo y ni intentar.
Pues cada que miro su ojo lo siento,
cada que mira mi alma lo veo,
no puedo evitarlo, siendo sincero,
me estoy volviendo loco por dentro.
No puedo olvidarlo, me revuelve,
no puedo encontrarlo, me dice,
si es que lo dice, si es libre, si es cierto.
Pues me miente en cada viento,
cual susurro me atormenta,
cuyo nombre no pronuncian,
ni el valor que ahora siento.
Impredecible, lo sabía,
mas no podría predecirle,
cual súbitas sus maneras,
tan terrible lo invisible.
5 de febrero de 2014
Frío
El frío me envolvía como siempre, sin embargo ahora lo sentía más, la sensación gélida de la nieve me envolvía y eso, curiosamente, me hacía sentir en casa, pero no estaba ahí, por supuesto que no, me encontraba solo, cubierto por un ligero manto níveo que hacía que mi piel destellara con los aún ligeros rayos de sol que comienzan a dejarse ver.
No hace mucho que tomé la decisión de marcharme, huir de todo y no volver jamás, aún cuando el recuerdo de cada una de las personas a las que dejé atrás, el cúmulo de imágenes mentales que cada vez se volvían más difusas, pero ya estaba acostumbrado a eso.
Podría decirse que me encontraba feliz, no tenía de qué preocuparme, como lo dije antes, todo lo había dejado atrás, quizás muchos lo considerarían algo innecesario, pero para mí lo era, lo era con demasía, no podía dejar que me vieran la cara, no otra vez. Yo... yo los había visto varias veces, no una, no dos, fueron tantas que mis intentos de bloquear esos recuerdos de mi mente eran totalmente fallidos, yo la había visto a ella así como ella me había visto a mí, y aún así, nunca paró, nunca dejó de hacerlo, y yo que lo permití, eso tampoco podría perdonármelo jamás.
Pero no debería pensar en ello, no, no, no, no, no puedo.
No debo.
Duele, sí, ¿lo sientes también? ¿Acaso no es un sentimiento muy bello?
El dolor no es más que lo que nos hace sentirnos humanos, y ¿cómo yo he de sentirme
humano después de todo lo que he visto? ¿De todo lo que no hice? Yo... yo no lo evité, lo sé, lo
sé, lo sé, duele, el... el frío, lo siento, ¿lo sientes? Es hermoso, ¿no?
Ya no siento mis manos, pero no importa, nada importará muy pronto.
Nada importó mucho realmente.
Sólo ella, y lo permití.
Él.
No pude.
Iré con ellos, ¿no es hermoso?
No siento mis pies, quizá de tanto correr, aunque he caído y no me puedo mover.
El cielo, ¿no es hermoso? Es gris, pero pronto no lo será y la nieve dejará de caer.
Ya no sient-...
No hace mucho que tomé la decisión de marcharme, huir de todo y no volver jamás, aún cuando el recuerdo de cada una de las personas a las que dejé atrás, el cúmulo de imágenes mentales que cada vez se volvían más difusas, pero ya estaba acostumbrado a eso.
Podría decirse que me encontraba feliz, no tenía de qué preocuparme, como lo dije antes, todo lo había dejado atrás, quizás muchos lo considerarían algo innecesario, pero para mí lo era, lo era con demasía, no podía dejar que me vieran la cara, no otra vez. Yo... yo los había visto varias veces, no una, no dos, fueron tantas que mis intentos de bloquear esos recuerdos de mi mente eran totalmente fallidos, yo la había visto a ella así como ella me había visto a mí, y aún así, nunca paró, nunca dejó de hacerlo, y yo que lo permití, eso tampoco podría perdonármelo jamás.
Pero no debería pensar en ello, no, no, no, no, no puedo.
No debo.
Duele, sí, ¿lo sientes también? ¿Acaso no es un sentimiento muy bello?
El dolor no es más que lo que nos hace sentirnos humanos, y ¿cómo yo he de sentirme
humano después de todo lo que he visto? ¿De todo lo que no hice? Yo... yo no lo evité, lo sé, lo
sé, lo sé, duele, el... el frío, lo siento, ¿lo sientes? Es hermoso, ¿no?
Ya no siento mis manos, pero no importa, nada importará muy pronto.
Nada importó mucho realmente.
Sólo ella, y lo permití.
Él.
No pude.
Iré con ellos, ¿no es hermoso?
No siento mis pies, quizá de tanto correr, aunque he caído y no me puedo mover.
El cielo, ¿no es hermoso? Es gris, pero pronto no lo será y la nieve dejará de caer.
Ya no sient-...
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