12 de diciembre de 2013

Esto (no) es una presunción

Debería estar soñando,
¿quién lo creería?,
debería imaginarlo,
¿quién lo creería?

Pues sin más apareciste,
sin la intención y sin un trato,
¿qué habría de creer yo
si no es más que lo soñado?

Más que lo creído,
vaya imaginación,
que no te he llamado con ninguna pretención
cuando había perdido todo tipo de ilusión.

Más debería agradecer,
pues lo obtenido aquí es muy grato,
no pedido, recibido, merecido,
pues del oro es su valor.

No lo daría por nada,
y no es ninguna presunción,
que lo que tengo vale más
que lo que habrá en tu imaginación.

(Sin título)

Es curioso como fluye el tiempo, poco a poco te alejas de quienes creías jamás dejar, y te acercas a otras personas que jamás habías visto, pero que muchas veces habías imaginado, como un sueño del que ya no te acuerdas mucho porque lo tuviste hace varios días, un vago recuerdo del cual dudas su vericidad.
Y como la telaraña que es la vida, muchos se quedan atorados en una parte, dando vuelvas y vueltas hasta que ya no pueden moverse más, la respiración les falla, los músculos no responden y de ellos no queda nada más. Sin embargo, hay otros que más que atorarse, siguen adelante, sin rumbo y consecuentemente no llegan a ningún lado, ¿qué mas se esperaría si no sabes a dónde quieres llegar?
Si tienes la suerte de lograr lo que deseas, serás de los pocos que dejen de enredarse en los hilos, se suelten, y comiencen a volar.

14 de noviembre de 2013

Remolino

Así de bello como cuando un tierno recuerdo se vuele una cálida aflicción, como los cúmulos de desesperación que te hacen compañía cada mañana al despertar.
No es nada curioso, nada inexplicable, más no es algo ordinario o normal, al menos, no lo sería para mí.
Pero no me conoces y yo no te conozco a ti, ¿qué habría de saber yo?
Yo que sólo soy alguien más dentro de este torbellino, alguien más que se deja llevar por la corriente, ahogándose una y otra vez dentro de la misma monotonía, una en la que se han ahogado muchos, más de una vez.
Cuando cambias de dirección no hay más elección que de regresar al estado en el que estabas anteriormente, pues la corriente es muy fuerte y tú eres muy débil, así como muchos lo son, otros no tanto.
Pero la vida es dulce, y aquellos recuerdos no hacen más que volver a ti una y otra vez, haciéndote sentir la misma cálida aflicción, ésa que no duele, al menos ya no tanto, y te has acostumbrado a ella, cosa que no debería pasar.
Deberías dormir un poco, mucho, o simplemente despertar, de tu letargo, incluso aunque hayas estado más despierto de lo que nunca estuviste.

18 de agosto de 2013

Conmigo


No quiero que ella venga, no de nuevo, no otra vez, no hoy. Puede que no me entiendas, tú no la puedes ver, más bien, nade puede verla más que yo. Puede que no me creas, nadie me cree, nadie me escucha, sólo ella me escucha, ella nunca me deja sola, yo no puedo estar sola.

Desperté esta mañana y ella estaba ahí, al pie de mi cama, mirándome como siempre, traté de ignorarla pero ella me tomó en sus brazos y no me soltó, grité pero nadie me podría escuchar pues ella acallaba todo el ruido con su presencia. Tengo frío, tengo miedo, pero ella no me soltará, nunca lo hace.

Me mira con sus ojos negros, tan profundos que siento que mira dentro de mí, me perturba lo que pueda hacerme siquiera con su mirada, me aterra más que las marcas que deja en mi cuerpo, como moretones cada vez que me visita, pero nadie los ve, sólo yo veo lo que hace.

Hace tiempo que está aquí, tanto que ya no tengo recuerdos en los que ella no esté conmigo, pero ella no me dejará, ella me ama, me hace daño.

“¿Quieres jugar?” me dice, “Yo estaré contigo siempre” me dice, pero sólo yo la escucho.

Cuando es de noche y puedo sentirme oculta bajo la oscuridad trato de transportarme mentalmente a otro lugar, uno donde esté sola, pero sé que no será posible y comienzo a llorar, luego aparece y limpia mis lágrimas, ella me ama, ella me hace daño, ella se queda conmigo.

5 de junio de 2013

El valle del ahogado

Comenzaba a atardecer, el cielo poco a poco se comenzaba a dibujar de ligeros tonos rosados, dejando su tonalidad azul. No había viento aquel día, porque como era costumbre, no había viento ese día en el valle del ahogado.
Un gran árbol destacaba en el lugar, puesto que era el único que había, sus ramas sin hoja alguna permanecían quietas, tensas, como si esperaran que algo ocurriese.
Hace no mucho tiempo ese árbol tuvo más que polvo en sus ramas, hace no mucho tiempo ocurrió algo curioso, algo trágico, algo curioso.
Una pareja estaba al borde de la locura, y a la vez, al borde del matrimonio.
Nunca se conocieron, o más bien, no se conocían a sí mismos. Decidieron casarse en el valle cercano, tenía un gran y frondoso árbol que diera sombra y sirviera de altar, eran sencillos, pretenciosos, como quizá creyeran los demás.
En el último instante él no pudo hablar, de su boca no salió sonido alguno, de ella no hubo reacción alguna, había entendido, no puedes callar algo que es real, más él aterrado se vió al verse expuesto, ella no era de él, porque él nunca fue de ella,
Él se ahogó en sus palabras, aquellas que ella jamás quiso escuchar, mientras él se ahogaba, en la muerte encontró la paz.

2 de junio de 2013

Reflejo

Aquí estoy,
yo te veo, tú me ves a mí,
atrapado estoy,
sin poder salir.

Desconsolado estoy,
sin nadie junto a mí,
a veces sueño que me voy,
pero aún sigo aquí.

¿Por qué?,
¿Por qué estoy aquí?,
¿Por qué?,
¿Por qué no puedo salir?

Porque eres humano y yo un simple reflejo,
yo en la soledad y tu disfrutando de la amistad,
porque atrapado estoy en este espejo,
sin tener oportunidad de escapar.

Suspiros

Mirada perdida,
sombras a su pesar,
incesable pensamiento,
sentir sin pensar.

No mires,
no pienses,
no sientes?,
algunas veces.

Dejando llevar,
aquel sentimiento,
un sentimental augurio,
no sé lo que sentí.

Vuelvo a mirar.
algo cambió,
puedo sentir?,
todo acabó.

Sombras del pasado

Así como comenzó terminará
puesto que atado a su destino se encuentra,
no mires hacia atrás, no te detengas,
como terminó comenzará.

Grita cuanto puedas, sabes que no hay escapatoria,
no mires atrás, no mires atrás,
seguro estás de que no es una triste historia?,
no mires atrás, no mires atrás.

Fluye como agua, aunque no lo sea,
no es más que éso que fluye,
sangre derramada no fluye,
el pasado te persigue aunque no lo veas.

Mírate, en qué te has convertido?,
no eres aquél que ya no ves,
no eres aquél que quieres no ser,
no, no es aquél, no, es el destino.

Porque aquél, aquél y aquél,
que ya no se encuentran,
no son más que tú al final,
donde todo quedó en el pasado, en el ayer.

29 de mayo de 2013

Tres partes de un corazón

Un suspiro,
la calidez que envuelve,
un botón florece,
un corazón, un amigo.

Como gotas que caen,
como ligero frío.
con belleza innata,
con sed, con hambre, con destino.

Un suspiro,
una llama fría como el hielo,
una llama roja de fuego.
una pasión, un deseo.

Descongélame el alma,
lléname de magia,
lléname, llámame,
rápido, rápido.

Como cánticos del cielo,
de caminos temporales,
de pasiones que arden,
de cuevas de hielo,
como bosques en verdes parajes.

Noche

Más clara que la luna,
más fría que la brisa,
más me duele aquí la herida,
más me calla, fría, dura.

Corre si puedes,
llora si quieres,
escapa, no puedes,
silencio, no siente.

Calla lo que soñaste,
más pensaste que intentarlo,
mas no creíste lo que amaste,
más amaste que creíste, que pensaste.

Mira el cielo,
mira el suelo,
más duele el frío,
más solo, no contigo.

Canta, llora, escapa,
sueña, vive, añora,
más se siente,
más se olvida,
más se adora.

28 de enero de 2013

Huida

Huía, como lo había hecho durante toda su vida, no conocía otra cosa más que escapar de los problemas, dejar todo atrás. “Comenzar de cero” se repetía a sí misma, al mismo tiempo que empacaba rápidamente sus escasas prendas. Nunca le llamó la atención tener un gran armario lleno de ropa, los zapatos mas nuevos o la joyería más fina, aquello le era ajeno, quería evitarlo a toda costa.

La vez anterior salió victoriosa por poco, “Victoriosa”, como si en verdad hubiera ganado algo, aunque solamente haya abandonado el campo de guerra.

Al momento de empacar se topó con un álbum fotográfico de portada color malva, los recuerdos no tardaron en salir a flote, las lágrimas no tardaron en salir de sus ojos, verdes, quizá tan verdes como las hojas de los árboles, quizá tan marrones como la tierra, quizá tan húmedos por los recuerdos, por las lágrimas, por un “adiós”.

Se talló vigorosamente los ojos, no tenía tiempo para tonterías, el tiempo se le acababa y sentía el corazón salirse de su pecho, su palpitar tan era fuerte como el sonido del fuerte cabalgar de un caballo, y sin querer, volvió a recordarlo.

Lo vió tan real como lo vió siempre, lo sintió tan cálido como la última vez, se sintió tan vulnerable como siempre lo había sido.

Terminó de empacar y se dirigió a la puerta, no sin antes decirle adiós a aquello que había sido su hogar durante unos pocos meses, quizá más, quizá menos.

-¿Te vas?

Su cuerpo se estremeció, estaba ahí, no lo había imaginado, era real, “¿Eres real?” pensó.

Pero él no estaba ahí, jamás lo estuvo, era tan real como su deseo de que allí estuviese, era tan real como que el cielo era azul, era tan real como que ella había perdido la razón, o más bien, el corazón.

Corrió como jamás había corrido, huyó de aquello que jamás fue suyo, de aquello que se prohibió sentir, de aquello que la hizo sentir tan débil, tan frágil. No era la primera vez que le pasaba y sabía que no sería la última. Estaba frente a una encrucijada, una que conocía muy bien, demasiado bien quizás.

Necesitaba olvidarlo y volver a comenzar, “comenzar de cero”, a como estaba acostumbrada, a como lo había estado haciendo desde recuerda, como la primera vez que pasó. No había necesidad de correr, ni eso lo cambiaría, no podía hacer nada al respecto, su corazón no había cambiado, se había enamorado.

10 de enero de 2013

Luna.

Era una noche oscura, tan oscura que apenas y verías tu mano si la tuvieses frente a tí, la luna en el cielo era el único farol de aquella noche. La luna, solitaria, sin ninguna estrella de compañía, tan solitaria como aquella que se atrevió a salir a las penumbras. Una silueta delgada se dibujó detrás de un frondoso arce, silenciosa, ansiosa, deseosa de poder divisar aquello que tanto había estado buscando, esperando que ésa luz de esperanza no la hubiese extinguido la niebla, no la que veía con sus ojos, si no aquella que sentía en el alma.
     -¿Me recordará?,- pensó ella, no tenía mucho sin verle pero los días le parecían meses, sentía frío, uno tan profundo que no lo podía quitar el abrigo que tenía puesto. Fijó la mirada, la calle estaba vacía aparentando estar en medio de la nada.
Comenzó a dudar, "Acaso sería todo lo que dijo una simple lisonja? Una mentira y nada más?", pero quería creer que él seguía allí, tan presente como lo era en sus pensamientos, se convencía a sí misma de que lo que sentía no había caducado.
Ponderando el amor que sentía decidió seguir esperando, no había silogismo válido, o al menos, para ella no existía uno. Recordó su tacto, su aroma, su mirada. Al mismo tiempo que las memorias no dejaban de hacerse presentes, sus lágrimas hacían lo mismo, fluyendo sin parecer detenerse. Y en ese momento abrió los ojos, mirando la luna, solitaria al igual que ella, su igual, "Quizàs no vendrá, quizás sea verdad" pensó, mientras comenzaba lentamente a emprender su camino de regreso. Sentía que todo estaba perdido, veía todo perderse entre las penumbras de la noche, y en ese instante, una manó le acarició cálidamente el hombro.